Hoy fui a ver una película titulada Buda explotó por vergüenza (Buda az sharm foru rikht, en persa). Dicha película se realizó en 2007, sin embargo, yo no había escuchado de ella.
La historia trata de una niña afgana (Baktay) que desea ir a la escuela, pero que para poder hacerlo se enfrenta a la discriminación y la intolerancia de la gente. Se trata de una metáfora en la que se muestra la discriminación a la mujer y a otras religiones por parte de algunos grupos talibanes (en el caso de la película se trata de unos niños que juegan a ser talibanes y que por tanto, buscan entre otras cosas atacar a los estadounidenses y apilar a las mujeres pecadoras). El inicio y el fin de la historia es la imagen de la explosión de los Budas existentes en Bamiyán, Afganistán, construidos en el siglo V y destruidos en 2001 por talibanes.
Considerados patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO y de los Budas más grandes del mundo, hoy se busca reeconstruirlos.

Toda la película es muy linda, con varios toques graciosos, sin dejar de lado la triste realidad. Para mí, el final de la película fue el más conmovedor, todo se resume en lo que le grita un niño (su vecino y amigo Abbas) a la pequeña protagonista cuando ésta es rodeada por los niños que la quieren matar con sus armas de juguete. Abbas le dice: "Baktay, muérete, si no te mueres, no serás libre."
Me pregunto en qué momento podremos ser libres en este mundo y cuánto debemos de luchar por esta libertad. La lucha se hace más compleja cuando pienso que no sólo es liberarse sino aprender a vivir la libertad.
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