sábado, 3 de marzo de 2012

La primera historia de amor

Cuando Miranda era una pequeña, los niños eran como todo el resto de la gente, nada de ellos le atraía más que para jugar un rato a saltar la cuerda, a las escondidillas y demás juegos. No vivió el enamoramiento que muchas personas suelen describir de su infancia, eso no era para ella. Todo cambió a los pocos meses de haber cumplido 16 años. Mientras pasaba por el pasillo de su escuela rumbo a los sanitarios vió a un chico con cabellos alborotados y mal teñidos que llamó poderosamente su atención. Era un adolescente con piel clara, más no blanca, ojos cafés, tennis Vans, camisa negra, al parecer de un concierto y unas hermosas manos largas y delgadas.

El joven platicaba animosamente con tres amigos, no parecía ser una conversación muy interesante para Miranda, sin embargo, tan sólo al ver la sonrisa del joven Miranda comenzó a sentir algo nuevo, un deseo extremo de no dejar de verlo, y por alguna razón, en el fondo deseaba que él la notara, pero en aquel momento eso no sucedió.

La semana había terminado cuando lo volvió a ver, en realidad, Miranda no puso atención en su ropa, ni la gente que se encontraba a su alrededor, para ella, sólo fue importante ver aquella sonrisa, que lo hacía ver tan alegre y tan interesante que ella deseo poder compartir esa felicidad, y más aún ser parte de la misma.

¿Quién era?, ¿qué hacía?, no le importó, ¿conocerlo? habría sido bueno, talvez habría sido mejor de lo que fue no conocerlo, pues no haberlo conocido provocó que ella se permitiera imaginarlo y crearlo a su medida, es decir, enarmorarse de un "él", ¿cómo?, sencillo, él prestó su imagen, ella le dio personalidad, historia, vida.

Para Miranda, él era hijo único, gustaba de comer tacos de canasta fuera de la escuela, hacer ejercicio, venía de una familia muy educada, lo que explicaba su amplio conocimiento y gusto por la lectura, lo que no sólo la atrajo sino que la hacía interesarse más por leer, pues, pensaba, "¿qué será de mí si un día conozco a alguien como él y no puedo dialogar de libros como intento hacerlo ahora?", entonces, su nuevo e incipiente gusto por leer (aunque sólo logró leer cinco novelas, en este periodo) fue fomentado por el hecho de gustar a este chico que crecía en su mente.

Platicaban, se besaban, pero sobre todo estaban juntos y reían juntos, justo lo que ella necesitaba en ese momento. ¿A quién le importa pensar en una relación tierna, con dulces y regalos cuando se puede simplemente sonreír y sentir la felicidad? eso era para ella el amor, un momento donde todo tiene sentido. Curiosamente, y contrario a lo que pudiera pensarse de una historia creada, el "noviazgo" duró dos años.


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