Fue frente a un escritorio que supo la noticia, había muerto en un accidente en la inmensidad del agua, ¿un amigo?, en realidad no, sólo un buen compañero y también uno de sus ideales en el amor. "Ideal", esa es la palabra correcta, pues ella estaba consciente de que la mitad de la persona de la que estaba enamorada era fruto de su mente y no de la realidad... pero era lindo y la hacía feliz.
Había estado esperando una hora cuando él llegó y se sentó junto a ella en el sillón. Era un sillón bajito, negro, sucio y aunque estaba bien cuidado se notaba que era viejo y que poca gente se sentaba en él, no obstante, fue el escenario en el que comenzaron a hablarse. Ambos estaban esperando la entrega de unos documentos y la charla comenzó...
En realida, él la comenzó. Fue sencillo, natural, sólo sonrió, no necesitó hacer nada más. Se mostró seguro, fuerte, pero no exagerado, ni soberbio, no pretendía demostrar nada, eso fue lo que la impactó. Él se sentó cerca, no le importó el espacio personal que ella acostumbraba mantener, inició la conversación sin ningún tema en específico, es curioso que a pesar de lo mucho que disfrutó la charla no pueda recordar todo lo que conversaron ni qué fue lo primero de lo que hablaron.
Hasta cierto punto era lo que estaba esperando, algo natural. La mirada del joven, amante de la lectura y la navegación por internet, no recorrió el cuerpo de Miranda, sin embargo, la mantuvo fija en ella y la hizo sentirse bien. Fue cuando él pronunció su nombre, Daniel, que ella supo que le agradaba y que él lo sabía, no entendía cómo, pero él lo sabía, aunque no dijo nada y continuó hablando de todo y nada como suelen ser las conversaciones entre desconocidos. No hubo una invitación fija, una propuesta ni nada por el estilo, simplemente ambos salieron juntos y continuaron sonriendo, platicando y viviendo un momento de felicidad.
Miranda sabía que no duraría mucho, pues justo antes de despedirse, prometiendo citarse en el futuro, Daniel le comentó que había una chica a quien él quería pero que le había lastimado. Miranda supo que no sucedería nada entre ellos más que unas buenas conversaciones pues cuando Daniel habló de la otra chica, en sus ojos había amor, y Miranda no podía meterse eso, por más maltrecha que la relación fuera.
No obstante, las conversaciones entre días se llevaron a cabo y fueron la base que dio pie a la creación del chico ideal en la mente de Miranda.
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